martes, 20 de noviembre de 2012

Los astrónomos han detectado cómo una estrella agonizante similar a nuestro Sol volvía a cobrar vida tras expulsar sus capas más externas al espacio. Este fenómeno puede ser muy similar al destino que afrontará nuestro Sistema Solar dentro de unos pocos miles de millones de años.
 
Una ‘nebulosa planetaria’ es el nombre que reciben las capas, a veces concéntricas, de material expulsado por una estrella en los últimos momentos de su vida. 

Hoy en día sabemos que se producen cuando una estrella con una masa menor que ocho veces la de nuestro Sol se infla en las últimas etapas de su vida hasta convertirse en una gigante roja. Durante este proceso, fuertes pulsaciones y un viento estelar intenso arrastran sus capas más externas, que son expulsadas al espacio.
La radiación ultravioleta emitida por el núcleo resultante ilumina las capas de materia expelida, dando lugar a complejas obras de arte que somos capaces de contemplar con la ayuda de los telescopios modernos.
La estrella en el corazón de Abell 30 se enfrentó por primera vez a la muerte hace 12.500 años – en una escala terrestre – cuando un lento y denso viento estelar la despojaron de sus capas más externas.
Ante los telescopios ópticos, los restos de esta etapa evolutiva se muestran como una gran cáscara brillante, prácticamente esférica, que se expande por el espacio.
Hace unos 850 años, la estrella volvió a cobrar vida, tosiendo violentamente nudos de helio y materia rica en carbono.
La capa externa de la estrella se expandió brevemente durante este renacer, para luego volver a contraerse rápidamente, en apenas 20 años.
Como consecuencia de esta convulsión, el viento estelar se aceleró hasta alcanzar su velocidad actual de 4.000 kilómetros por segundo – más de 14 millones de kilómetros por hora.
A medida que este rápido viento avanza y se encuentra con vientos más lentos y con grumos de materia expelida por la estrella con anterioridad da lugar a complejas estructuras, entre las que destacan las delicadas colas, similares a las de los cometas, que se pueden ver cerca de la estrella central en esta imagen.
El viento solar bombardeando estos densos cúmulos de materia proporciona una escalofriante imagen del futuro que le podría esperar a la Tierra y al resto de planetas de nuestro Sistema Solar dentro de unos pocos miles de millones de años.
Cuando nuestro Sol emita su último aliento en el corazón de una nebulosa planetaria, su intensa radiación y viento solar acribillarán y evaporarán cualquier planeta que haya logrado sobrevivir la fase de gigante roja.
Si en ese momento alguna lejana civilización observa nuestro Sistema Solar, seguramente podrá ver el resplandor de las brasas de los planetas, emitiendo rayos X mientras son engullidos por el viento solar.  
 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Aquí os dejo un video sobre las constelaciones, el contenido es bastante interesante y la calidad es buena. Os animo a verlo y enriqueceros aún más sobre esa gran ciencia que es la astronomía.
Podrás observar durante el video como éstas se ven distintas según el lugar de la Tierra en el que te encuentres, y también, como estando en el mismo sitio, puedes obtener vistas distintas.
http://www.youtube.com/watch?v=IwRIu76TY-k

jueves, 1 de noviembre de 2012

Se descubren las supernovas más lejanas del universo

Astrofísicos australianos han detectado las dos supernovas más lejanas en el Universo, un hallazgo que acerca a los científicos a la observación de las estrellas que se formaron inmediatamente tras el fenónemo del  "Big Bang".

Ambos astros son supernovas superluminosas, con un brillo hasta cien veces superior al de una supernova normal, y que solo durante la explosión que las origina emiten más luz que la que producirá el Sol si llega a cumplir los 10 mil millones de años de existencia que prevén los científicos.

Este tipo de supernova es "extremadamente rara de encontrar" y, hasta ahora sólo se había detectado una en 2007, situada mucho más cerca de la Tierra que las dos descritas hoy.

Las dos supernovas observadas son el producto de la muerte de un par de estrellas muy masivas, que explotaron de una manera completamente diferente al resto de supernovas y con una gran intensidad. 

De hecho, la explosión de una sola de estas supernovas tenía el poder de detener el proceso de formación de un conjunto significativo de estrellas o, por el contrario, proporcionar el material necesario para acelerar este fenómeno.  

Esto significa que ambas se formaron hace entre 10 mil y 12 mil millones de años, en una época en la que el Universo era más de tres veces más pequeño que en la actualidad. 

Por ello, su hallazgo sugiere que la formación de superluminosas era un fenómeno más frecuente en las primeras etapas de la historia del Universo que en la actualidad, lo que las convierte en un objeto de estudio interesante para comprender la diversificación que tuvo lugar tras el "Big Bang". 

"Poco después del 'Big Bang' sólo había hidrógeno y helio en el Universo. El resto de elementos que podemos ver alrededor de nosotros hoy en día, como el carbono, el oxígeno o el hierro, fueron producidos en el núcleo de las estrellas durante las explosiones de las supernovas", detalló Cooke. 

Así, las primeras estrellas en aparecer tras el "Big Bang" produjeron los materiales necesarios para el largo proceso de formación del Universo, que dio lugar a una gran variedad de galaxias, estrellas y planetas. 

Aunque estas supernovas probablemente no pertenezcan a la primera generación de estrellas del Universo, se considera que los científicos se encuentran cada vez más cerca de poder observar los astros.

"Nuestros descubrimientos significan que ahora tenemos los medios para detectar y estudiar la muerte de las primeras estrellas y comenzar a entender este proceso desde el principio", agregó el investigador